8 Noviembre 2009
Acompañaron a Diego de Ordaz en esta facción dos soldados de su compañía y algunos indios principales, que ofrecieron llegar con él hasta las ermitas, lastimándose mucho de que iban a ser testigos de su muerte. Es el monte muy delicioso en su principio; hermoseándole por todas partes frondosas arboledas, que subiendo largo trecho con la cuesta, suavizan el camino con su amenidad, y al parecer, con engañoso divertimiento llevan al peligro por el deleite. Vase después esterilizando la tierra, parte con la nieve , que dura todo el año en los parajes desamparados por el sol o perdona el fuego y parte con la ceniza, que blanquea también desde lejos con la oposición del humo. Quedáronse los indios en la estancia de las ermitas, y partió Diego de Ordaz con sus dos soldados, trepando animosamente por los riscos, y poniendo muchas veces los pies donde estuvieron las manos; pero cuando llegaron a poca distancia de la cumbre, sintieron que se movía la tierra con violentos y repetidos vaivenes, y percibieron los bramidos horribles del volcán, que a breve rato disparó con mayor estruendo gran cantidad de fuego envuelto en humo y cenizas; y aunque subió derecho sin calentar lo trnsversal del aire, se dilató después en lo alto, y volvió sobre los tres una lluvia de cenizas tan espesa y tan encendida, que necesitaron de buscar su defensa en el cóncavo de una peña, y donde faltó el aliento a los españoles , y quisieron volverse; pero Diego de Ordaz, viendo que cesaba el terremoto, que se mitigaba el estruendo, y salía menos denso el humo, los animó con adelantarse, y llegó intrépidamente a la boca del volcán, en cuyo fondo observó una gran masa de fuego, que al parecer hervía como materia líquida y resplandeciente, y reparó en el tamaño de la boca, que ocupaba casi toda la cumbre y tendría como un cuarto de legua de circunferencia. Volvieron con esta noticia y recibieron norabuenas de su hazaña, con grande asombro de los indios, que redundó en mayor estimulación de los españoles.
Esta bizarría de Diego de Ordaz no pasó entonces de una curiosidad temeraria, pero el tiempo la hizo de consecuencia, y todo servía en esta obra, pues hallándose después el ejército con falta de pólvora para la segunda entrada que se hizo por fuerza de armas en México, se acordó Cortés de los hervores de fuego líquido que se vieron en este volcán, y halló en él toda la cantidad que hubo de menester de finísimo azufre para fabricar esta munición, con que se hizo recomendable y necesario el arrojamiento de Diego de Ordaz, y fue su noticia de tanto provecho en la conquista, que se la premió después el emperador con algunas mercedes, y ennobleció la misma facción dejándole por armas el volcán.
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7 Noviembre 2009
7 Noviembre 2009
¿ No habéis pensado alguna vez en los misterios que la gran ciudad encierra durante la noche? ¿Imaginaís lo que sería poder ver, a través de tejados de cristal, el interior de las casas, los hoteles y cuantos edificios se levantanen una ciudad, y desvelar los secretos que guardan, arropados en la oscuridad y el silencio? Pues este singular privilegio lo tuvo don Cleofás Leandro Pérez Zambullo; "este hidalgo a cuatro vientos, este caballero huracán y entrecrucijada de apellidos, galán de noviciado y estudiante de profesión " huye de la justicia en una noche del Madrid del siglo XVII y va a parar a la buhardilla de un astrólogo, en la cual le parece oír un suspiro:
- ¿Quién diablos suspira aquí?
Respondiéndole al mismo tiempo una voz entre humana y extranjera:
- Yo soy, señor licenciado, que estoy en esta redoma, adonde me tiene preso ese astrólogo que vive ahí abajo, porque también tiene su punta de la mágica negra, y es mi alcalde dos años habrá.
- Luego ¿familiar eres?- dijo el estudiante.
- Harto me holgara yo - respondieron de la redoma- que entrara uno de la Santa Inquisición, para que, metiéndole a él en otra cal y canto, me sacara a mí de esta jaula de papagayos de piedra azufre. Pero tú has llegado a tiempo que me puedes rescatar, porque éste, a cuyos conjuros estoy asistiendo, me tiene ocioso, sin emplearme en nada, siendo yo el espíritu más travieso del infierno.
Don Cleofás, espumando valor, prerrogativa de estudiante de Alcalá, le dijo:
- ¿Eres demonio plebeyo, u de los de nombre?
- Y de gran nombre -le repitió el vidrio endemoniado -, y el más celebrado en entreambos mundos.
- ¿Eres Lucifer? -le repitió don Cleofás
- Ése es demonio de dueñas y escudero -le respondió la voz
- ¿Eres Satanás? -prosiguió el estudiante.
- Ése es demonio de sastres y carniceros -volvió la voz a repetirle.
- ¿Eres Belcubú? -volvió a preguntarle don Cleofás.
Y la voz a responderle:
- Ése es demonio de tahúres, amancebados y carreteros.
- ¿Eres Barrabás, Belial, Astarot? -finalmente le dijo el estudiante.
- Ésos son demonios de mayores ocupaciones -le respondió la voz-. Demonio más por menudo soy,
aunque me meto en todo; yo soy las pulgas del infierno, la chisme, el enredo, la usura, la mohatra; yo traje al mundo la zaranda, el déligo, la chacona, la bullicuzcuz, las cosquillas de la capona, el guiriguirigay, el zambapalo,la mariona,el pollo, la carretería, el hermano Bartolo, el carcañal, el guineo, el colorín colorado; yo inventé las pandorgas, las jácaras, las papalatas, los comos, las mortecina, los títeres, los volatines, los saltambancos, los maesecorales, y, al fin, yo me llamo Diablo Cojuelo.
Don Cleofás libera al Diablo Cojuelo de la redoma en que se halla preso y éste, como muestra de gratitud, lleva al estudiante a la torre más alta de Madrid y, desde allí "levantando los techos de los edificios", le muestra los secretos que guarda el interior de la gran ciudad; luego, el demonio sirve de guía al estudiante por ls callejuelas de la capital y, más tarde, tras pasar mil peripecias, viajan juntos por el aire, pasando por Sierra Morena, Córdoba, Toledo.... en donde encuentran los más divertidos tipos y las más inimaginadas curiosidades. Finalmente, el diablo salva a don Cleofás de la persecución dela justicia; el diablo vuelve a sus infiernos, y el estudiante, a Álcala, que era su sitio.
servido por mily
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6 Noviembre 2009
Musa, la máscara apresta,
ensaya un aire jovial
y goza y ríe en la fiesta
del Carnaval.
Ríe en la danza que gira,
muestra la pierna rosada,
y suene, como una lira,
tu carcajada
Para volar más ligera
ponte dos hojas de rosa,
como hace tu compañera
la mariposa.
Y que en tu boca risueña,
que se une al alegre coro,
deje la abeja porteña
su miel de oro.
Únete a la mascarada,
y mientras muequea un clown
con la faz pintarrajeada
como Frank Brown.
servido por mily
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4 Noviembre 2009
Cuando Merit nació su primer llanto fue un anticipo de lo que sería durante toda su vida. Fue un lloro alegre, que parecia más un canto dotado de vida, un grito de algien que celebraba la llegada de la luz.
La pusieron Merit en honor a la diosa que personificaba la música. Creció rodeada de cascabeles, matracas y sistros, la niña debaja de llorar en cuanto los oía, cambiando por una sonrisa el temor que antes sentía. Su madre era cantora en el templo y sus primeros juguetes fueron tambores, flautas y oboes. Al hacerse adolescente, la naturaleza siguió regalandola dones, una aguda sensibilidad para captar los sonidos y recrearlos, un cuerpo esbelto y flexible que se movia con la gracia de las diosas del amor, como los juncos que se doblan al viento adoptando su forma, una voz melodiosa agradable a los oídos de los hombres y los dioses.
Una rara belleza exotica, un porte altivo y orgulloso. No había fiesta ni banquete donde su presencia no fuera requerida, para distraer el ocio de los comensales.
Pero Merit no era del todo feliz, su cuerpo perfecto no la libraba de sus pensamientos y anhelos, sentia que habia algo más que el baile y música, que todo no era tan perfecto como su trabajo la hacia imaginas. Veía cuando se dirigia al templo a honrar a la diosa Hathor como algunos chiquillos, hijos de esclavos trabajaban ya desde pequeños, ayudaban a sus padres y sentia como alguien les había robado la infancia. Cuando preguntaba por esta gente esclava, prisioneros traidos de otros paises más allá del Nilo, siempre recibia la misma respuesta: -" No son egipcios, nuestros dioses no les son favorables, la ley de Maat no rige para ellos, son toscos y rudos"-.
Pero Merit pensaba ¿Cómo distinguian los dioses entre los que eran egipcios y los que no? e intuía que el corazón, los anhelos y las ilusiones de todos los pueblos coincidian. Veía como la madre lloraba al hijo muerto, como la muerte y el sufrimiento no distinguía entre ellos y nosotros. Y como el bebé se aferraba a su madre y el cariño de ambas era el mismo.
¿ Cómo los dioses no podían verlo si ella lo veía?
Un día resolvió ir al templo y preguntar al gran sacerdote, un anciano famoso por su sabiduría entró en el pueblo y resolvió preguntarle por los misterios de la vida, que curiosamente el canto y la alegría se lo habían mostrado.
El gran sacerdote la escuchó atentamente mientras pensaba en la dulce niña, protegida de los dioses, su corazón estaba preparado para que él pudiera mostrarla uno de los misterios que no todo el mundo sabía ni podía conocer que para ello se necesitaba además de un corazón preparado una atenta disposición.
"Para poder comprender a los dioses y a los hombres tienes que escuchar con el corazón y no con tus sentidos que te engañaran, los ojos y los oídos sólo te enseñaran la superficie de las cosas y no el interior de los hombres. Sólo tu conciencia, tu corazón e intuición te podrán llevar hacía nuevos horizontes y conocimientos. Tendrás que liberarte de los perjuicios de lo que hasta entonces te parecía la verdad y cuestionarla, abrir tu mente y descubrir el proposito que Maat puso dentro de tu corazón, entonces verás y podrás comprender a los hombres, no les juzgaras y los ayudaras, porque ayudandoles a ellos te ayudas a tí misma. Verás que en el fondo todos los hombres son iguales y que las diferencias tan solo las marca el miedo y el temor, Si consigues todo esto, podrás comprender el principio dell universo y acceder a la sabiduría y al conocimiento, pero no confundas sabiduría con saber.
El saber no es mas que unos hechos guardados en la memoria, hay que aprender a comprenderlos.
La sabiduría se consigue no sabiendo, atravesando el intelecto mediante una experiencia interior. Sus frutos son abundantes y conseguiras la perfecta armonía entre dioses y tú, llegaras a ser una Majerut."
Tras salir del templo, Merit se conceedió unos días de descanso para poder pensar en todo lo que el anciano le había revelado y notó como al comprenderlo en su corazón se había instalado una alegría permanente que ahora acompanaba a su antes alegría superficial.
servido por mily
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4 Noviembre 2009

Cierto día, un ratón alterado, libre ya del peligro de la comadreja, sumergía su tierno hociquillo en un vecino estanque, deleitándose con el agua, dulce como la miel. Una rana que se recreaba en el estanque le vio y le dijo:
-Forastero, ¿quién eres? ¿De dónde has llegado a esta orilla? ¿quién es tu padre? Dime la verdad , para que no te coja en mentira alguna. Y si reconozco en ti a un amigo digno, te llevaré a mi morada y te ofreceré numerosos y selectos presentes hospitalarios. Yo soy el rey Fisignato, el de la mejillas hinchadas, honrado en todo el estanque, soberano eterno de las ranas, y mi padre Fangoso me engendró en otro tiempo, uniéndose por vínculos de amor a Hidromedusa, la reina del agua en las orillas del Eridano. Mas veo que, hermoso y valiente ente todos, debes de ser un rey y un gran guerrero en las batallas. Dime cuál es tu estirpe.
Y Sicarpas, el ladrón de migajas, le respondió:
- ¿Por qué preguntarme por mi estirpe, amigo? Es conocida por todos los hombres, de los dioses y de los pájaros del aire. A la verdad, me llamo Sicarpas, ladrón de migajas, yo soy el hijo de Trojartem el roedor de pan, mi padre, y mi madre es Licomila, que lame las piedras de moler, hija de Pernotroco, roedor de jamón. Me crió con cosas exquisitas, con higosm con nueces y manjares por el estilo. ¿Comó, pues, harás de mí un amigo tuyo si somos de distinta naturaleza? Vives tú, en efecto, en el agua y yo acostumbro roerlo todo entre los hombres . El pan amasado tres veces no se libra de mí en el redondo cesto, ni las largas galletas que contienen abundante sésamo, ni el queso de dulce cuajada, ni el rico pastel de miel que apetecen a los dioses, en ninguna de las cosas que los cocineros preparan para alimento de los hombres, cuando adornan los platos de arcilla con salsas de toda clase. Jamás eludí el terrible fragor de la guerra, y, lanzándome derecho a la pelea , siempre me mezclé con los primeros combatientes. No temo al hombre, a pesar de su gran tamaño y subiéndome a su lecho, le muerdo en la punta del dedo.
La rana quiso conducir al ratón a su morada, para que viera que también su pueblo tenía grandes cosas dignas de ser vistas. Agarrado al cuello de Batracio, el ratón atraviesa la superficie del estanque. De improviso aparece una salamandra. La rana asustada, se sumerje sin pensar en su viajero y el ratoncito muere ahogado. Los demás ratones, para vengar su muerte , declaran la guerra a las ranas. Se inicia un tremendo combate y las ranas llevan la peor parte. Zeus, apiadado por el triste destino de las tanas , les envía unos aliados, los cangrejos , provistos de coraza y tremendas pinzas, con las que cortan los pies y manos de los ratoncitos, que espantados se dán a la fuga.
servido por mily
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3 Noviembre 2009
Los ejércitos del emperador Carlos V marchaban por la Provenza en dirección a Marsella. Era el año 1536. Muchos nobles y militares acompañaban al emperador. En esto, toparon con una torre defendida por cincuenta arcabuceros franceses que se negaron a rendirse. El emperador ordenó que fuese tomada por la infantería;
inmediatamente fueron arrimadas varias escalas al muro. Carlos V miró al joven Garcilaso, que por entonces era ya conocido con el sobrenombre de "príncipe de los poetas", y éste se adelantó a todos y subió el primero por una de las escalas, sin escuchar los ruegos de los amigos que le advertían de tamaña temeridad. Cuando había escalado ya la mitad del muro, el enemigo arrojó desde la almena una piedra que le dió en la cabeza haciéndolo rodar hacia abajo mortalmente herido. Al cabo de unos días moría este poeta guerrero que a tan gran altura elevó la poesía española. He aquí unos versos suyos armoniosos, musicales y melancólicos:
"Corrientes aguas puras, cristalinas;
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno;
yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento,
que de puro contento
con vuestra soledad me recreaba,
donde con dulce sueño
reposaba,
o con el pensamiento discurría
por donde no hallaba,
sino memorias llenas de alegría.
Y en este mismo valle, donde agora
me entristezco y me cando, en el reposo
estuve ya contento y descansando.
¡Oh bien caduco, vano y presuroso!"
Garcilaso de la Vega nació en Toledo en 1503 y murió luchando contra los franceses en 1536. Es uno de los poetas importantes en la poesía italiana contemporánea suya, la naturaleza y el paisaje cobran una importancia expresiva y desempeñan una función lírica: a través de su serena contemplación podemos percibir los sentimientos más íntimos del poeta.
Entre su prooducción poética destacan: tres Églogas, en las cuales unos pastores dialogan y se confían sus cuitas amorosas, dos Elegías, cinco Canciones y un considerable número de sonetos.
servido por mily
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3 Noviembre 2009
" y sin querer cansarse más en leer libros de caballería, mandó al ama de que tomase todos los grandes y diese con ellos en el corral... Por tomar muchos juntos, se le cayó uno a los pies del barbero, que le tomó gana de ver quién era, y vio que decía: Historia del famoso caballero Tirante el Blanco."
- ¡ Válame Dios!- dijo el cura dando una gran voz-. ¡ Que aquí esté Tirante el Blanco! Dádmele acá, compadre; que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos.
Aquí está Don Quirieleisón de Montalbán, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalbán, y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de Tirante hizo con el alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la señora emperatriz, enamorada de Hipólito, su escudero. Digoos verdad, señor compadre, que , por su estilo, es éste el mejor libro del mundo: aquí comen los caballeros y duermen y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con otras cosas de que todos los demás libros deste género carecen. Con todo esto, os digo que merecía el que lo compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaban a galeras por todos los días de su vida. Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto dél os he dicho".
¿De qué libro nos habla el cura de Don Quijote de la Mancha y qué tiene para que se salve de la hoguera a la que están destinados casi todos los otros libros de caballería que provocan la locura del ingenioso hidalgo? Se trata del famoso Tirant lo Blanc, célebre obra de la literatura catalana, escrita por el valenciano Joanot Martorell.
Tirant es un valiente caballero que corre grandes aventuras, vence a otros caballeros más fuertes y avanzados, perdona a los vencidos, consigue el amor de bellísimas doncellas, salva Constantinopla del ataque de los turcos, marcha a las cruzadas, mata a liza a reyes y príncipes que se atreven a desafiarlo y se enamora de la bella Carmesina, hija del emperador; pero cuando va a casarse con ella, el caballero muere de una grave enfermedad.
Este libro de caballería relata con divertido humorismo las aventuras más disparatadas del protagonista; pero al mismo tiempo intenta mostrarnos la vida de la época con gran veracidad; ambos aspectos hacen que resulte un conjunto originalísimo y que este libro sea uno de los mejores en su género y, desde luego digno de ser salvado de las llamas por la pluma del genial Cervantes y por el buen entendimiento del cura.
servido por mily
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