Los Cuatro Compañeros
Cuatro compañeros iban por un camino: el hijo de un rey a quien habían expulsado; el de un hidalgo; el de un mercader y el hijo de un labrador. Disputaban entre ellos que su oficio o función en la vida era la más importante. Como el camino andado fue largo, al llegar a la ciudad decidieron que cada uno, conforme a su condición y defensa de su oficio, fuera en busca de alimentos para todos. Dijeron al hijo del labrador:
- Mezquino, ve a trabajar como dices y gana para que comamos un día.
Marchó el hijo del labrador. Se acercó a unos hombres que estaban hablando y les dijo:
- Soy forastero. Tengo tres amigos y no tenemos cosa alguna que comer. Decidme qué trabajo podría hacer con mis manos, durante un día, para ganar con qué comer cuatro personas.
- La leña es muy cara en esta ciudad- le dijeron-, y el monte está a una legua. Mira allá van los leñadores. Ve con ellos, haz leña , y toda la que traigas te la comprará el maravedí. Con él compró suficiente comida para los cuatro aquel día.
A la mañana siguiente dijeron:
- Echemos suertes, y al que toque que demuestre su valer.
y echaron suertes. Le tocó al hijo del hidalgo, que era muy hermoso y apuesto.
- Levántate- le dijeron sus compañeros - y haz algocon tu hermosura y gallardía. Que sea verdad lo que dijiste.
Marchó el hidalgo. Por el camino se decía a sí mismo:
- La verdad es que no sé hacer nada.¡ Qué verguenza volver sin llevarles de qué comer!- Y pensó marcharse y abandonarlos.
Estando con estos pensamientos, pasó por allí una dueña hidalga montada en una mula, y tras ella sus mujeres y sus criados. Se fijó en él y comprendió que era forastero. Al verlo tan apuesto y hermoso, pero tan pensativo, tuvo compasión. Tan pronto llegó a su casa envió una mujer a buscarle. Y esta dueña era noble. Cuando lo tuvo ante ella, le preguntó por su nombre y su patria. Él le contó su desventura . Entonces aquella dueña mandó que dieran posada a loscuatro compañeros, y a él le ofreció cien maravedíes. Así, pasaron algunos días a su placer, hasta que se agotó el dinero.
Entonces, dijeron al hijo del mercader:
-Demuéstranos tu valor; ayúdate de tu agudeza y sabiduría y tráenos de qué comer.
-Así he de hacerlo, si Dios me ayuda - respondió
Marchó el muchacho a donde estaba el mercado. Vio arrribar una nave y reunirse varios mercaderes para comprar a los dueños de aquélla cuento traian. Se acercó a ellos. Comprobó que ni unos ni otros llegaban a un acuerdo sobre el precio de las mercancías. Aconsejándose entre ellos, decidieron:
- Vámonos y no compremos nada. Ya vendrán luego a ofrecernos su mercancía mucho más barata-Y se fueron.
En seguida , el hijo del mercader se acercó a los dueños de la nave y se puso de acuerdo sobre el precio de las mercancías, prometiéndoles lo que otros le daban por ellas. Y aceptaron. Cuando los mercaderes de la ciudad volvieron a la nave y encontraron que aquel muchacho había comprado toda la mercancía, se tuvieron por muy necios. Le rogaron que les revendiera parte de aquellas mercancías. Cuando las hubo vendido todas, había ganado mil maravedíes. Volvióse con ellos a donde estaban sus compañeros, que mejoraron su estado, tuvieron de qué comer y vivieron allí.
Días después fueron al hijo del rey y le dijeron:
- ¿Hasta cuándo esperarás a que cambie tu suerte y cuándo ganarás con ella para que comamos?
- En verdad que no sé qué hacer. Sólo espero la aventura que me ha de venir de lo que Dios me atribuyó y me dio en parte, y no dudo que me dará de todo en todo.
Marchó el hijo del rey. Y aconteció que aquel día murió el monarca de aquella ciudad y no dejó más que un hijo para heredar el reino. Y ese día, cuando iban a enterrar al soberano, pasaron por delante del muchacho. Éste no mostró duelo cuando vio pasar el cadáver del rey. Un duque que iba en la comitiva, al ver tan extraña actitud, mandó que le apresaran y lo encerraran en la prisión del castillo. Acabada la ceremonia, el duque contó al nuevo rey lo que había ocurrido con aquel extraño joven. Cuando oyó esto el monarca, mandó buscar al muchacho, a quien preguntó cómo se llamaba y de dónde era. Él se identificó; era el hijo del rey de Marmia, su legítimo heredero.
- Cuando mi padre murió, mi hermano me echó del reino. Con mil peligros llegué a este país, con la esperanza de que vuestro padre me ayudara . Cuando vi que ayer lo llevaban a enterrar , me conturbó tanto que desesperé y perdí el entendimiento.
Cuando esto oyó el rey, lo atendió bien y le prometió ayudar a recuperar su perdido reino. Entre tanto dispuso que le dieran posada, bestias y dinero hasta que llegara el día en que recobrara su herencia. En seguida fue a buscar a sus compañeros y los llevó a su posada.
Y el rey aficionóse aún más al muchacho, tanto que lo casó con su hija. Y desde que fue casado cubrió de honores y de bienes a él y a sus compañeros, a cada uno según su estado.
Más tarde reconquistó el hijo del rey su trono y en la puerta de la ciudad mandó escribir:
"El trabajo que un hombre hace con sus manos en un día puede hacerle ganar de comer para él y para sus compañeros; la reunión de la hermosura y la buena educación y el linaje hácenle ganar el amor de los hombres y no sentirse extranjero fuera de su tierra, y le hacen ganar en un día cien maravedíes; y el seso y la diligencia, y la sabiduría y el entendimiento en el comercio le hacen ganar en un día mil marvedíes; y el encomendarse a Dios y poner su cuidado en sus manos y esperar su justicia, hacen al rey que perdió su reino recobrarlo y volver a mejor estado".





mily ------------------------------------ dijo
El Libro de Calila e Dimna es una colección de cuentos de origen sánscrito, que fueron traducidos al castellano, a través del árabe, por orden de Alfonso X el Sabio. Parece ser que el traductor fue Abdalla Ben Almocaffa.
MUCHOS BESOS
15 Noviembre 2009 | 02:39 PM